Tuesday, January 18, 2011

 

Siempre alrededor de una mesa la vida es más amable


El comportamiento de muchos de nosotros se ha visto influenciado por “las prisas” y “lo urgente” y hemos perdido conciencia de “lo importante”. Nos enfocamos tanto en el cómo (rápido, mejor si es instantáneo) y disfrutamos poco el qué o el con quién, nos perdemos muchas veces el "encanto del presente".  Me gustaría exponerles una de esas situaciones típicas a las que se enfrentan las sociedades modernas para que entendamos que siempre será posible mejorar y debemos comenzar por cambiar nuestras propias actitudes.

Por ejemplo, a mi me inquieta que por las prisas y los apuros cada vez menos entendemos la importancia de comer y compartir juntos alrededor de la mesa. No importa si es en la casa con la familia o en la oficina con los compañeros. Debemos aprovechar esa media hora (asumiendo que ese sea el tiempo que disponemos quitando el tiempo que nos toma desplazarnos) para alimentarnos física y emocionalmente, y no simplemente para “llenarnos la barriga”. Pongámonos a pensar que no es casualidad que en las relaciones diplomáticas se organizan cenas, para generar acercamientos y tratar temas que no siempre son fáciles de abordar. Compartir banquetes siempre ha sido cosa de reyes y si a ellos les ha funcionado podemos tomarlos como ejemplo y aplicarlo en nuestras vidas.

Yo les invito a que en su oficina identifiquen al menos a un compañero y le sugieran que coman juntos, no importa si cada quien lleva su comida o si se ponen de acuerdo para ir a comer a un lugar específico. Les sugiero que comiencen hablando de lo que comen (en caso que fuese la primera vez que "comparten la mesa"), especialmente si les parece que es sabroso y pregúntale a tu compañero(a) sobre lo que está comiendo. Verás que de allí en adelante surgirán temas infinitos (las dietas, los gustos culinarios, algún programa de TV, resultados deportivos, etc.) que les ayudarán a comprender e identificar los puntos afines y aquellos en los que no concuerdan y será el inicio de un nutritivo intercambio. Y no duden que otros compañeros decidirán unírseles. Sí y no me refiero que sea nutritivo porque hablamos de comida, sino también porque nos ayudará a crear y reforzar vínculos emocionales con esas personas con las que a diario pasamos nuestros días. En el plano familiar, aprovechemos los fines de semana para invitar a nuestros padres, hijos y esposa(o) a que comamos juntos. No importa que se trate de un cereal ya listo para comer, una parrilla casera o de una comida en algún restaurante, encontremos el tiempo y alrededor de la mesa tendremos el espacio ideal para compartir con ellos.

¿No sabes cómo comenzar esta buena práctica? piensa que después de Navidad llegamos con kilos de más y cuando comemos en compañía de otros cuidamos más lo que comemos (mucho más que cuando nos sentamos frente a la TV a devorar sin conciencia). Lo importante es que no nos demos mala vida pensando en los preparativos (qué cocinaremos o a dónde iremos a comer o cómo afectará esto nuestro presupuesto), igual sirve preparar unos perros calientes que un banquete gourmet, lo importante es que alrededor de la mesa se crea el espacio ideal para compartir . Demos el primer paso y entendamos que el tiempo y la prisa no pueden ser la excusa para evitar dedicarle atención a la gente que nos rodea.

Pero finalmente les diría que si hay algo que considerar en estos días son las finanzas y por eso conviene cada vez más celebrar en casa, así que si se trata de celebraciones inventen una picadera y combínenlo con los tragos de rigor; si se animan a agradecer que tienen los mejores amigos y familiares preparen una cenita. Ahora bien, si hay algo delicado que abordar en la oficina organicen un almuerzo (antes que se desate una ola de chismes o malos entendidos) .....siempre, siempre alrededor de una mesa la vida será más amable. Yo, ¡¡¡lo certifico!!!


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