Tuesday, July 25, 2006

 

LA POLITICA DE LA ALPARGATA

En un país tan politizado como Venezuela, es un ejercicio arriesgado ponerse a expresar comentarios de esta índole. Sin embargo, es una cosa que por más que uno rehuya, tarde o temprano nos toca hacerlo. Y sinceramente ojalá todos tuviésemos no sólo la posibilidad de hablar (cosa necesaria) sino también de actuar en consecuencia con lo que muchas veces decimos.

He pasado un relajado fin de semana en la costa Mirandina, fui en plan de descubrir por mí misma qué cosas interesantes hay. Sin embargo, como no estaba segura de lo que podía -o no- encontrar, fui lo suficientemente apertrechada como para no pasar ninguna clase de penuria por falta de comida o bebida. Y menos mal que así lo hice, de lo contrario hubiese tenido que sobrevivir con el desayuno (arepas y empanadas se venden a montón), bebiendo exclusivamente cerveza (ni agua, ni refrescos), aceptar pagar el pescado frito a precio de langosta, y con una insolación cercana al tercer grado. El primer día de playa me sorprendió gratamente que todo está bastante organizadito, que hay cooperativas que se encargan de limpiar las playas, de transportar a la gente a playas a dónde sólo se accede en embarcaciones. Sin embargo, no pasó de ser “puras buenas intenciones”. Aparte de la limpieza se requiere de camiones que recojan la basura (al menos dos veces cuando se trata de temporadas altas), de un embarcadero que facilite el acceso a la embarcación, etc. Diría sabiamente mi madre que “de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno”.

Los toldos y sombrillas tienen un precio “solidario”, pero que no son suficientes para atender a la demanda. A las 10 de la mañana ya todos están alquilados. La única bebida medianamente fresca (olvídese del adjetivo frío) es la cerveza y por ella usted debe pagar lo mismo que cuando se la bebe en alguna reconocida terraza caraqueña. Y dicho lo anterior, sin entrar en mayores profundidades, me pregunto yo ¿cuál es la política que siguen las autoridades?. Acá tristemente, lo que impera es la política es la de la alpargata, da lo mismo la izquierda que la derecha. Mientras los turistas deban apertrecharse –por necesidad y/o desconocimiento- de todo cuanto necesitan cuando van a la playa, no dejarán dinero en estos pueblos que tanto requieren de los turistas para su desarrollo.

Fíjense que yo no hago alusiones a “famosos” polos turísticos. No comparo nuestra realidad con ningún otro país, porque entiendo que nosotros debemos desarrollar nuestro estilo, sin copiar, ni imitar el de otros (aún cuando sepamos que han sido exitosos). Dónde radica la ceguera, desidia o desinterés de nuestra política y de quienes detentan cargos políticos. Por qué no se concentran en desarrollar iniciativas para que los pobladores de estas zonas, tuviesen acceso a recursos (créditos, asesoría, etc.) para implementar servicios (restaurantes, cafeterías, transporte, tours, actividades recreativas) en los cuales los turistas “invirtiesen”. Sólo mediante políticas coherentes (sean de izquierda o de derecha las ideologías del trasfondo) se logrará avanzar. Mientras esto no se entienda seguiremos siendo el “secreto mejor guardado del Caribe”, o vale decir, fuera de todas las guías y rutas de viaje.


PD.- Después de terminar este artículo, pensé que era injusto generalizar a partir de una experiencia. Ciertamente debo reconocer que Los Andes venezolanos son un territorio estupendo para explorar, abundan las posadas, los paisajes y la buena comida. Y he escuchado comentarios recientes acerca de Margarita que dicen que la Isla está “mejor que nunca”. A ver si esas experiencias exitosas logran pasar los límites de sus regiones y se expanden al resto del país.

Tuesday, July 04, 2006

 

Palabras Dulces al Oído...¿Qué piensan las mujeres?

Creo que en muchas de las revistas -más o menos serias- que he tenido la oportunidad de leer recientemente, viene acaparando la atención de antropólogos, biólogos, sociólogos, historiadores, psicólogos y escritores el que las diferencias entre hombres y mujeres no sólo están marcadas por aspectos biológicos sino también porque la que la cultura se ha encargado de reproducir, mantener y, en algunos casos, hacer más grandes las distinciones con el paso de los tiempos.

Según diversos estudios, uno de ellos publicado en 1999 en la revista Behavior Genetics, mientras los varones son más hábiles para la proyección mental de objetos tridimensionales, ellas destacan en descubrir los sentimientos de personas que aparecen en fotografías o entender el sentido de una conversación grabada en la que se han omitido algunas palabras. Así entonces, vemos “millones de consejos editoriales” donde se insta a los hombres a ser más comunicativos, y a las mujeres se les incentiva a “manejar menos variables” para simplificar la resolución de conflictos. Son muchos quienes coinciden en señalar que las líneas rectas no son las más propias del modo de pensar de las mujeres (Las mujeres jóvenes en España, Fundación La Caixa, 2000). Pero, las mujeres sí que cambian (tan a menudo como se presenten los ciclos hormonales), han cambiado y en general saben lo que quieren, aunque a veces estén hechas un lío. Les anexo un interesante sitio web que deben visitar y que les ayudará a comprender estas sustanciales diferencias

Dicen los psicobiólogos que, aunque cada vez se aproximan más los estilos de ambos sexos, la sexualidad femenina es más reflexiva que selectiva, y que ellas siguen necesitando, por lo general, más tiempo e información para sentirse relajadas y poder centrarse en el sexo. He aquí la importancia de las palabras -dulces- al oído....medio en broma, medio en serio hago un símil a la vida laboral y me doy cuenta que las mujeres nos enrollamos demasiado la vida. Que si las intrigas, que si la envidia, etc. Cuando en realidad lo que nos gusta, más allá de ser necesarias, útiles y reconocidas, es ese mágico sonido de la caja registradora cada fin de mes. Claro está, también agradecemos las palabras de reconocimiento que recibimos –muy de vez en cuando- sobre lo valioso de nuestro aporte a las empresas y sólo decidimos “montar los cuernos” cuando dejamos de sentirnos queridas y más aún si existe alguien que, por otro lado nos hace "sugerentes ofertas". Van entrecomilladas porque si las analizamos desapasionadamente suelen ser más de lo mismo, pero que cuando nos están “conquistando”, perdón, intentando captar, suenan como aquellos hechizantes cantos de sirenas que narraban las historias de marineros.

Todo esto viene a cuento porque, el otro día, recibí una de esas “mágicas llamadas” y me di cuenta que estuve sonriendo –cual idiota- durante toda una semana. Y no recordaba ni cuánto me habían ofrecido, sólo resonaba en mi cabeza aquella lisonjera frase “me encanta tu currículo”.... Las encuestas siguen mostrando diferencias significativas respecto a temas como la promiscuidad, la fidelidad, la desconexión entre afecto y sexo y cantidad de relaciones. Aunque los sociólogos advierten que, cuando son preguntados sobre estas cuestiones, ellos suelen contestar al alza y ellas, a la baja. Y yo mientras, espero seguir recibiendo palabras dulces en mi oído, mientras reflexiono: quizá no llegue a nada, aunque de corazón tengo unas ganas de pegarle los cuernos a mi empresa!!!!. Bien reza el dicho, "amor con hambre no dura".

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