Tuesday, March 23, 2010

 

Anécdotas de una fracasada guía turística


Producto de la casualidad (aunque les confieso que no creo en que tal cosa exista) un par de amigos "extrajeros y aventureros" decidió pasarse un fin de semana en Caracas y naturalmente me ofrecí de hacerles de guía de viaje durante su estadía. Al ser mi narración les pediré las correspondientes excusas por la subjetividad que traen implícitas las anécdotas e incluso les recomendaría diluir la intensidad para que les resulte más gracioso que trágico...es posible que haya exagerado en uno o más puntos.


Dada conflictiva realidad venezolana (inseguridad, inflación, control cambiario, crisis eléctrica, etc.) no puedo catalogar sino de "aventureros" a estos chicos, quienes pudiendo escoger cualquier plácido destino caribeño decidieron justo venir a darse una vuelta por Caracas. No obstante, en descarga de este país debo decir también que así como tiene sus miserias, tiene unos lugares únicos, mágicos que son como oasis dentro de la realidad que nos circunda. Como se han de imaginar estaba yo decidida a mostrarles básicamente estos sitios y "salvarles" de malas experiencias.


Lo primero que intenté hacerles fue una lista de recomendaciones -de todo tipo- para que asumieran desde el principio que venían a un sitio con sus particularidades. Una de las primeras recomendaciones fue, traigan efectivo porque sus tarjetas acá no necesariamente les servirán. No sean ostentosos, la posibilidad que les pase algo de verdad me tenia preocupada. No es lo mismo la realidad desde los ojos de un "transeúnte" que la de quienes vivimos acá. Desde su perspectiva si debo encontrar un adjetivo, hubiesen dicho que a Caracas la caracteriza más el desaliño que la miseria. Sin embargo, por lo que vivo a diario -por desgracia- la inseguridad es un flagelo real.


Una cosa es que hables de la inseguridad y del peligro en tercera persona y otra que las veas cara a cara....y para no vernos las caras adoptamos medidas de seguridad que a los ojos de los "extrajeros y aventureros" rayan en la paranoia (en su percepción, yo la más neurótica). Y luego lo caro que resulta todo (comparación precio - calidad), tampoco ayuda mucho que digamos....entonces en ocasiones me callaba porque notaba en sus caras que no había entendimiendo. Un ejemplo típico: te montas en el carro y entre el calor y la inseguridad anda siempre uno en aire acondicionado, uno de ellos sentía "insoportable el frío" y yo sin ánimo de discutir trataba de ceder (no de muy buena gana) donde era posible abrir las ventanas. Al otro le apetecía caminar y "mezclarse con la gente" y de hecho llegó andando hasta Sabana Grande y yo tratándole de explicar que acá la vida de nosotros se desarrolla de Centro Comercial, en Centro Comercial...y al final me terminaban viendo como a una tonta súper estirada.....así que, aunque les juro que me emplee a fondo, no sé si fue positiva y grata para ellos la experiencia.


El viernes llegaron a media noche y menos mal que tenía previsto el mandarlos a buscar al aeropuerto...a pesar de las recomendaciones expresas que les dí porque sabía que sus tarjetas acá no les permitirán sacar efectivo, no me creyeron ni me hicieron caso y estuvieron sin un céntimo en efectivo durante 3 días y 3 noches....gracias a Dios que si el dinero es problema, entonces no hay problema y yo pude ayudarles...quiero decir, el traslado aeropuerto-hotel-aeropuerto se los dejé cubierto, y luego andábamos paseando en mi carro todo el tiempo y a donde ibámos les aceptaban sus tarjetas sin mayores contratiempos.


Desde mi perspectiva la ciudad es tanto más hermosa cuanto más lejos la ves - y la sientes- por eso escogí a Galipán -en la montaña- para llevarles a comer, escogí bares en el techo de hoteles para verla en perspectiva, y así otras locaciones en las que estuvimos. Muy probablemente no vuelvan a esta ciudad en la vida y lo único que de verdad me apetecía era que se llevaran en sus retinas unas bonitas vistas. Gracias a esos momentos en los que comer y beber, era la norma creo que compesaron un poco la decepción que les causó mi exagerada precaución y reticencia a que anduvieran sin -mis- cuidados por la ciudad.


Lo más extraño y paradójico de todo fue cuando caí en cuenta que yo he paseado libremente por ciudades tanto o más peligrosas que esta (a las que por puro respeto no mencionaré) y como extranjera nunca me sentí "en peligro", a pesar de haber visto redadas policiales, asaltos, etc. y que los lugareños siempre me dieron todas las advertencias, yo me los "salté olímpicamente" con la seguridad que me da el ser una sobreviviente Caraqueña y en cambio a mis "aventureros visitantes" los mantuve cautivos en una linda jaula de oro Caraqueña.


Gracias a Dios no me dedico al turismo, ni mis amigos son "gente común". Quiero decir, con más pena que gloria podré pasar esta página y seguir adelante confiando en la generosidad - y mala memoria- de mis amigos, quienes me perdonarán a pesar de haberme comportado tal como lo hice. Me queda la tranquilidad que el mayor daño que sufrieron fue el de algún disgusto -espero pasajero- y a ellos les quedaron para el recuerdo esas "hermosas" imágenes de las panorámicas de la ciudad y el sabor de unos cuantos buenos rones.

Comments:
Jajajajajajaja, este tema de guías turísticos como q esta de moda, hace 3 semanas me toco lo mismo con unos amigos rusos de mi hermano y la paranoía fue tal cual lo relatas. Es muy triste q por esta realidad y eterna sosobra tengamos q sacrificar el espacio y el tiempo de otros por la mortificación de q algo malo pase y uno se lo recrimine por creer q no se hizo suficiente.
En fin, se supone q es turismo a lo tropical?
 
Ojalá y no sean tus amigos, porque la verdad es más fácil lidiar con quien uno no quiere mucho.
No sé qué se les perdió en Caracas, pues la verdad no es una ciudad para pasear como estoy imaginando si eran esas "ciudades peligrosas" a las que te refieres en el texto.
Me molesta un poco el empecinamiento por no pararle a tus consejos -especialmente los que tenían que ver con dinero.
Que bueno que no les pasó nada grave y no me me queda duda que fue por andar contigo, por tus antenas y por tu "saber como es la vaina". Nada más espalomao que un turista.
Habría que hacer un folletico con testimonios de primera mano para dejen de pensar que es paranoia.
Ya no da tiempo, y creo que no habrá segunda vuelta, ¿verdad?
Con lo mismo que gastaron con los hiperprecios en Caracas, me habría ido a Rio de Janeiro muerta de la risa y paseado por una ciudad que si bien es violenta, tiene una cara y gente memorable. Nada que ver con Caracas.
 
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